domingo, 29 de octubre de 2017

10 canciones del rock peruano que sí o sí extrañarás si te encuentras fuera



Parecerá mentira, pero en poco tiempo viviendo fuera del país, uno llega a ponerse muy nostálgico (o por lo menos, yo tiendo a ponerme muy nostálgica). Todavía no llego al punto de extrañar brutalmente un pollo a la brasa (aunque sí me sucede con el ají), pero de pronto he sentido encenderse dentro de mí un patriotismo particular, que no había descubierto cuando estaba en Perú. De la nada me provoca invitarle piscosours a todo el que se me cruce al frente, de la nada me pongo a buscar a William Luna en Spotify (#Insólito #NoMeJodasNiñachay) y estoy pensando seriamente comprarme un polo de “Te amo Perú” para empezar a seguir los partidos que nunca he seguido (#EstoEsGrave). Debe ser cierto eso de que las distancias atenúan las cosas malas y te hacen valorar más lo que siempre tuviste cerca.

Anyway –valga la alienación- creo que la música es uno de los terrenos donde más se me manifiesta la nostalgia (tiene sentido, ya que soy melómana), y dado que  mi oído es –fundamentalmente- rockero, he decidido armar esta lista con las canciones que –sin ser las mejores del rock nacional, en lo absoluto- son las que extrañarás sí o sí –créeme- si algún día te quitas del Perú por una buena temporada (#ChapaTuKleenex).


Carreteras Mojadas
Intérprete: Christian Meier



Sí, no es broma; ésta es una de las primeras que extrañarás. Christian Meier no es un gran cantante, pero con esta canción la hizo linda (tanto así que se convirtió en canción del año en 1996). Según el propio Meier, la canción fue compuesta en tiempos de incertidumbre personal –él apenas tenía 22 años y muchas paltas en la cabeza-, a puertas de la disolución de Arena Hash (la banda que tenía con Pedro y Patricio Suárez Vértis y el poco recordado Arturo Pomar Jr.). El tema se hizo famoso a partir de una telenovela de Iguana Producciones llamada Obsesión (estoy segura de que nadie recuerda de qué iba, pero todos nos acordamos de la intro). Después de este éxito, Christian Meier tuvo pocos goles como músico –por el contrario de lo que le ocurrió como actor-; sin embargo, la gran mayoría de nosotros,  alguna vez en nuestras vidas –bien borrachos-, hemos acabado maullando cantando esta canción en algún karaoke.


Y es que sucede así
Intérprete: Arena Hash


Esta canción de Arena Hash que fue número 1 en todas las radios peruanas allá por inicios de los 90, suele recordar a aquellos amores “inocentes” de chibolada. En mi caso, me recuerda más a uno de aquellos tantos amores tóxicos que pasaron por mi vida.  Esta chica se fue durante varios meses a Israel a hacer una Ajshará (creo que así le dicen… nunca supe exactamente qué era, salvo que le mandaban a ordeñar vacas mismo Heidi o Bella Holandesa). Yo, que en su momento estaba hecha una huevonaza hiper templada, la esperé durante esos  meses con la esperanza de que fuese mi novia a su regreso (y me ligó, aunque usted no lo crea).


Mujer noche
Intérprete: Mar de Copas


Una de las canciones más populares de esta emblemática banda peruana, que, a pesar de su importante cantidad de seguidores, siempre se halló en el dilema entre catalogarse como under o como comercial (lo cual frenó su despegue). Hablando con honestidad, esta canción la he dedicado cien veces (#NoMePeguen). Estaba yo en una de esas relaciones “yo-yo” (de ir y venir) que a todos nos atrapan alguna vez en la vida (yo tengo un doctorado en eso). Cuenta la leyenda que en mis “épocas de clóset”, estaba esta chica que me traía loca y yo no lo podía admitir… Sin embargo, apenas estaba a punto de perderla, me esmeraba en hacerla caer… y ahí es que entra nuestra canción. Fue la persona a la que se la dediqué  mis primeros –e imperfectos- poemas- y creo que también la responsable de que el karma me haya dado de alma todos los años que siguieron (en los que el “yo-yo” me cayó a mí).


La universidad
Intérprete: Río


Cuenta la leyenda que el líder de la banda Río estaba estudiando medicina en San Marcos por presión familiar, pero que él –realmente- quería ser músico (cosa que plasma no sólo en esta canción; también en su otro tema Contéstame). En medio de su frustración, surge este tema que ha identificado a todo universitario peruano especialmente en aquellos días desveladas de exámenes parciales, finales y entrega de trabajos (con harto café y Coca Cola)… Frustración que terminaba con unos tragos en los legendarios Elo’s o Las tías (chupódromos de la Pucp y la ULima). Vale decir que este último hueco me tachó “persona no grata” por una buena temporada, por aquella vez en que les desgracié el baño de tanto que había tomado… #GajesDelOficio


Mala sangre
Intérprete: La liga del sueño




La letra de canción es, en realidad, un entretejido de frases de poemas de Arthur Rimbaud. Es una canción con la que no puedo dejar de identificarme. Quienes me conocen, ya saben que tiendo a ser la oveja negra del sitio al que voy… “la lesbiana, la artista, la friki, la atea, la respondona”… Pos nada, ¿no? La canción habla por sí sola.


Avenida Larco
Intérprete: Frágil




Esta canción, ícono de la bohemia limeña, es, desde su nacimiento en 1980, una de las canciones más emblemáticas del rock peruano. Escrita e interpretada por el grupo Frágil, Av. Larco hace alusión a la vida nocturna y a una de las zonas más bohemiosas de Lima: la Av. Larco, en Miraflores. Personalmente, me hace recordar a aquellas veces en que acabamos tirando las mesas del bar Luz Roja, antes de que lo clausuraran (buenas épocas muy malditas).


Triciclo Perú
Intérprete: Los Mojarras


Los Mojarras fueron un boom a inicios de los 90, época marcada por la violencia, la pobreza y la falta de integración. En ese escenario, Los Mojarras tienen la osadía de fusionar el rock con la chicha, y abordar en sus letras el día a día de la problemática nacional; con esto, crean un género capaz de capturar a las masas. Esta canción me recuerda épocas bastante complicadas que me tocó ver cuando era chica (amigos, yo no crecí por culpa de la Leche Enci #TodaLaCulpaEsDeAlan)… Sin embargo, resulta bastante irónico cómo hasta las situaciones crudas llegan a provocar cierta melancolía (y es mejor que se mantenga en eso).


Las Torres
Intérprete: Nosequién y los nosecuántos




Nosequién y los nosecuántos fue una de las bandas de rock-ska más emblemáticas durante los 90. Al igual Los Mojarras, hablaban del día a día y la problemática nacional, sólo que desde un punto de vista más chacotero y burlesco (a diferencia de Los Mojarras, que lo hacían en tono de protesta). Las Torres, es, posiblemente, la canción que mejor identifique a lo que yo llamo “la generación coche-bomba”, aquella que, con muy corta edad (no más de 6 años) estaba ya acostumbrada a que un auto explote –inesperadamente- a su costado. Y es que la violencia era el pan de cada día, al punto en que los niños de aquella edad jugábamos a “¡Coche bomba! ¡Coche bomba! ¡Corre!” cuando estábamos en el kínder o la primaria. Otra cosa que tengo muy presente de aquel entonces es que mi vieja y mi tía me cantaban Happy Birthday cada vez que había apagón y había que encender las velas.


Disco Bar
Intérprete: Patricio Suárez Vértiz


Pasando a temas más “fresh”, Disco Bar fue el único éxito de Patricio Suérez Vértis -hermano del conocido Pedro Suátrez Vértiz- después de la disolución de Arena Hash… o al menos por estos lares, dado que luego el músico se mudó a Miami y parece que por allá sí le fue un poco mejor. Esta canción, a lo que más me recuerda, es a varios programas mamarrachentos que estaban en la tele en aquel entonces, donde el cantante hizo su aparición intentando despegar su carrera… Programas como El show del medio día y otros similares en los que una presentadora disforzada entrevistaba a famosos y les hacía una serie de preguntas tontísimas (irónicamente, con lo que hay hoy en la tele, se extraña esos programas mamarrachentos…).


Cuéntame
Intérprete: Pedro Suárez Vértiz


No podía faltar una de Pedrito en la lista, y es que –al margen de algunos comentarios desatinados que me han llevado a odiarle un poquito en ocasiones-, Pedro es un cantante muy querido y un ícono del rock nacional. Es uno de los que pudo no sólo despegar, sino mantener una carrera exitosa –que se ve interrumpida por sus problemas de salud-, siempre sorprendiéndonos con una letra y una melodía desgarradoras o –por el contrario- con alguna canción divertida que nos pusiese a saltar. Cuéntame, es una canción que recupera presencia a raíz de una película peruana bastante exitosa allá por mi hoy lejana tierra (Asu Mare!, la cual me parece bastante mala, pero admito que representó un gol importante para una incipiente industria de cine peruano). Remonta a aquellos amores revoltosos que nos alteran la emoción –y las hormonas- cuando somos jóvenes… Supongo que todos tenemos una “chica mala” en nuestras vidas, que -aunque nos haya arrancado canas verdes-, en el fondo seguimos queriendo…. y extrañando (un poquito).

domingo, 22 de octubre de 2017

Me perdí en el metro y me atrapó la melancolía (crónicas limeñas)


Lo sé, lo sé, desaparecí otra vez varios días. En este momento ando en un pueblito campestre a las afueras de Ávila, adonde me dicen que la gente de Madrid cae los fines de semana (para mis compatriotas peruanos, sería como cuando nosotros nos quitamos a Cieneguilla a Chaclacayo tratando de escapar un poco de la ciudad). Esta mañana estuve en el Castillo de la Adrada, el cual primero fue concebido como iglesia, luego recibió una serie de cambios (expansión, amurallado, modificación de ciertas áreas, etc.) para ser convertido en fortaleza, y finalmente –cuando fueron cesando las invasiones árabes- fue transformado en palacio. Es un castillo bastante rústico y simple –a comparación de castillos que he visto anteriormente, por ejemplo en Francia, o en otros lugares de España- pero tiene ese encanto melancólico que te traslada –literalmente- a otra época… de pronto y con un poco de imaginación, puedes ver al juglar, al bufón de la corte y al dragón encarcelado (para los hinchas de Game of Thrones). Me sorprendió además, cómo con pocos recursos, quienes han ambientado el castillo convirtiéndolo –el día de hoy- en minimuseo, logran crear espacios atractivos y lúdicos inclusive para los más pequeños (anduve con unos tíos que viven aquí y con mi sobrino de cuatro años que se volvió loco brincando de un lado al otro). Tomo nota para cuando regrese a Perú y empiece mi proyecto de transformación cultural.

Castillo de la Adrada

 Para ser sincera, estos últimos días he andado algo melancólica… creo que tiene que ver con que no he visto a mi grupito de amigos peruanos (hice una manchita de paisanos en el consulado en Lima, cuando estaba en todo el trámite de sacar la visa); ello ha hecho que me sienta un poco alienada. De pronto esta semana no me vi con nadie a quien le interese el rock ni la onda bohemia (ni que le apasione tanto el arte como a mí)… y anduve muy rodeada de centroamericanos buena onda pero con los que no sentí mucha conexión emocional (buenas personas, pero con intereses distintos… además he de admitir que ninguno sabe mucho acerca del país del otro, lo cual me llevó a reflexionar sobre lo distintos que podemos a llegar a ser los latinoamericanos entre nosotros, y lo poco que nos conocemos realmente). La verdad es que –más allá de mi roomate, con quien me llevo de puta madre-, esta semana, mis conversaciones más interesantes se han dado de modo virtual (Cof! Cof! #Tinder)… para esta semana –espero- ya debería haber concretado con una amable lugareña que me quiera ayudar con la guía turística.

... y que de paso me explique el significado de este oso con el que todos los extranjeros se toman selfies sin saber muy bien por qué. 

Por otra parte, les comento que el master ya arrancó, y que soy la única peruana del grupo (es muy probable que esto haya despertado mi sentimiento melancólico). El miércoles –primer día de clases- tuvimos un afterwork en un bar… y aquí viene la anécdota tragicómica. Y es que los españoles tienen la costumbre de beber a diario –pero con moderación-, a diferencia del peruano que suele tomar sólo el fin de semana –pero por toda la semana-. Bueno, nos pusieron barra libre pero sólo de alcohol (#ups), y casi me da un ataque con el precio de la comida (12 euros lo más cómodo). Se notaba que el bar era ficho, pero tenía la esperanza de encontrar algunas tapas a precios similares a los que ya había observado en los bares del centro de Madrid (la tapa más cara que había visto por ahí costaba 2,5 euros).

No fue así, y me puse necia con la idea de no gastar (tengo menos de un mes por estos lares, se supone que primero debo ir tanteando el presupuesto para vivir)… pero al mismo tiempo andaba entre emocionada –por empezar a estudiar- y nerviosa –por hallarme con tanta gente distinta- y me tomé tres copas de vino.


"¡Salud! ¡Salud!"


Quienes ya me conocen, saben que tengo cabeza de pollo especialmente para los licores de uva (al tequila y al whisky ya les he agarrado cierta resistencia)… y para quienes no lo sabían, pues ya lo saben.

Tomando en cuenta que no había comido en muchas horas… ya me tenían ahí caminando en zigzag.

Apenas vi que una chica mexicana del grupo se estaba quitando a tomar el metro, me le uní  (mejor dicho, la agarré de guía); sin ella me habría perdido a los dos segundos (si estás leyendo esto: #MilGracias). Y sí, llegué viva al metro; el problema es que luego estaba con los ojos que se me caían y haciendo un sobreesfuerzo para ubicar mi parada.

Me parece que me llegué a pasar una estación, porque recuerdo haber salido y tomado otro metro.

Algo así andaba


Esa vez me fue mejor, porque encontré mi estación.

El siguiente problema, fue ubicar la salida.

Recuerdo haber dado varias vueltas entre los diferentes caminos que se abren por la estación del metro (algunos llevan hacia una conexión con otra línea de metro y otros llevan hacia una o varias salidas –dependiendo de la calle a la que quieras llegar-). Me perdí. Tuve entonces que respirar e intentar mantener la calma (espero que mi madre no esté leyendo esto, o mañana me lo va a comentar... #NoPorFavor).

Después de muchas vueltas (interminables), conseguí salir.

¿Que cómo logré meter la llave en la puerta de mi piso? No lo sé. Todo lo que recuerdo es que llegué a mi habitación y caí hecha un saco de papas (con toda la ropa puesta, por supuesto). Al día siguiente me despertó la sed y el arrepentimiento. Lección aprendida: “nunca más tomo sin comer”.

Descripción gráfica de cómo acabé.

La siguiente salida estuvo mejor. Esa vez sí comí y todo tranquilo. Fui a ver un show de flamenco que súper chévere… pero eso ya lo dejo para otra anécdota...

… porque ahora mismo me he puesto a ver videos de polca limeña y de marinera, lo cual significa que este animal alienado –y noctámbulo- está realmente muy pero MUY melancólico.

Buenas noches.


lunes, 16 de octubre de 2017

Hola, soy Alex



Hola J. Ya venía postergando este post de re-presentación, pero aquí ando por fin. Como te decía en mi post anterior, las cosas han cambiado bastante desde la última vez que escribí por aquí (antes de mi post anterior, obviamente), así que, hagamos como que no me conoces y arranquemos otra vez.

Soy Alexiel Vidam y tengo 31 años recién cumplidos. Nací el día en que Colón llegó “de chiripa” a mi querida Sudamérica pensando que eran las Indias (aunque aquí por Madrid dicen que es el día de la Virgen del Pilar… sólo que como a mí no me van las religiones, me sigo quedando con Colón). A pesar de que ya pasé de la base 3, tengo complejo de chibolo malcriado, lo cual me lleva a coleccionar muchos polos y tazas de cultura friki: tengo una taza con forma de la cabeza de Darth Vader, otra con un diseño increíble de mi amado Deadpool (mi alter-ego masculino), otra taza de Kill Bill; mi cuarto en Lima-Perú -donde nací- está forrado de pósters de películas (también tengo un reloj de pared con la cara de Marilyn Monroe), y en este momento traigo puesto un polo de Mafalda con una camisa de cuadros roja con azul, jeans y unas tabas urbanas… Ah!, sí, olvidé mencionar la cadena que traigo al cuello con el dije de las reliquias de la muerte de Harry Potter.


Algunas fotos de mi "cubil felino" en Lima


Ese mismo complejo de chibolo malcriado es el que me lleva a alucinar la vida como una película, llegando inclusive a relacionar cada situación con una canción distinta (y es que una vida sin soundtrack no es vida); también me gusta mucho perseguir a los gatos por la calle y trepar árboles de cuando en cuando.

Adoro los gatos… de hecho, creo que en mi vida pasada fui uno (y mi horóscopo chino dice que soy el Tigre de Fuego, cosa, que, por cierto, a mi ego le da en la yema del gusto). Siempre he pensado que los gatos son más interesantes que los perros (a pesar de que los perros también me gustan, así como muchos otros animales), porque son más dueños de sí mismos. Son estilizados, elegantes, intrépidos, egocéntricos, independientes y muy inteligentes… Tengo la idea de que cuando un gato te quiere, lo hace de una manera individual, como lo haría una persona, cosa que no me parece que ocurra con los perros –con algunas excepciones-, que simplemente te siguen para todos lados y son fáciles de seducir con mimos.


Aquí mi alter-ego gatuno


Ahora, lo curioso es que yo no tengo un gato, tengo una conejita enana que se llama Maki Sushi (es gris y tiene un aro blanco de pelo en el cuello). Ella se quedó en Lima esperándome… y la verdad es que la extraño mucho.


Yup, también olvidaba decir que me he mudado a Madrid desde hace poco más de dos semanas. Vivo con un colombiano que me cae genial y que ya se ha vuelto uno de mis mejores amigos. Ambos estamos aquí por una maestría, y para empaparnos de la cultura. Cada uno, a su modo, ha venido persiguiendo el sueño de comerse el mundo para luego volver a su país para hacer que las cosas mejoren. Él es médico; yo siempre digo que soy cinéfila empedernida, artistófaga-culturofílica, escritora maldita, y que en mis tiempos libres salvo el mundo… pero bueno, si nos quedamos con la descripción aburrida, me dedico a la promoción cultural, escribo porque para mí es tan importante como respirar, y aparte de eso, soy profesora de universidad (sólo que eso lo tengo en stand by mientras ando viviendo por aquí). La maestría que arrancaré pasado mañana exactamente, es una mezcla de marketing, relaciones públicas y gestión de proyectos, que es justo lo que necesito para sacar mi sueño adelante.


"¡Este es un trabajo para Super Alex!"

Como ya lo podrán intuir por lo señalado arriba y quizás también por mi forma de escribir, estoy enamorada del arte. Escribo literatura porque es una necesidad propia de expresarme, de desahogarme y de vivir las vidas que no he tenido (aún). También soy adicta al cine, y –dentro de ello- tengo gustos bastante variados; mis directores favoritos son Almodóvar, Woody Allen, David Fincher, Quentin Tarantino, y Roman Polanski… pero también disfruto mucho una maratón de Star Wars, matarme de la risa con Guardianes de la Galaxia, y soy archi-fan de la Mujer Maravilla (quien, por cierto, representa todo lo que quiero llegar a ser y también todo lo que quisiera a mi lado).


Mis amores platónicos son Gal Gadot, Jennifer Lawrence, Rooney Mara… y Meryl Streep porque aunque esté ya bien madurita, ella nunca pierde la clase y –según yo- es la mejor actriz del mundo. Sí, sí, ya habrás notado que me gustan las chicas, y me alegra que en este país a nadie le joda (ojalá pronto fuese así en el resto del mundo).

Por otra parte, amo el buen vino, el café, la música, salir a caminar sólo porque sí, y pienso –sobre todas las cosas- que no hay nada más excitante que una buena conversación.


Y ahora sí te dejo, prefiero que nos sigamos conociendo por medio de los temas que vaya desarrollando por acá J.

Gracias por leer y… “hay nos vidrios”!

miércoles, 11 de octubre de 2017

Ego is back!



Y bien... he vuelto!

Varios de ustedes se preguntarán: “¿qué fue?” y luego “¿por qué volví?”.

Pues bien, me fui, realmente, por un consejo. Alguien cercano a mí me dio a entender que mi soltura de a la hora de abordar ciertos temas (sexo, drogas, rock n' roll, religión, prejuicios, rollos mentales y otros temas calientes y divertidos), podía afectar a mi situación laboral de aquel entonces, cosa que realmente me preocupó (aunque usted no lo crea... tengo un lado maduro, por ahííííí, perdido en algún rincón de mi galaxia pajero-mental interior... y bueno, hay que comer #LifeIsHard). Luego estuve pensando varias veces en reabrirlo, pero me di cuenta de que realmente no tenía tantas ganas de hablar de mí, ni de abordar temas en general de una manera muy personal, así que lo dejé pasar.


Hace un par de años descubrí que tengo el autodenominado "Complejo de Deadpool", o sea, una marcada tendencia a abordar -entre chacota y chacota- ciertos temas incómodos sólo para poner a prueba los prejuicios mentales de la gente... También tiendo a hacer de abogada del diablo nada más para abordar un tema desde todos los ángulos posibles.


Pero bueno, han pasado tres años de ello, las cosas han cambiado bastante e incluso hoy escribo desde un país distinto. Para ser más específica: me he mudado a Madrid desde hace algunos días; previamente, viví una serie de aventuras, desventuras y desmadres que me dan harto material literario que puedo dejar por aquí… y finalmente –para quienes aún no lo sabían-, me compré no sólo una… sino 10 camisas de cuadros (si desconoces la relevancia de este trascendente acontecimiento consumista, checa este viejo post).

Parque del Retiro, Madrid. Foto: Karen Untiveros

El punto es que, nuevamente, tengo ganas de escribir mis rocas existenciales y pajas mentales por acá J. Si eres de mis antiguos lectores, te agradezco que le des chance nuevamente a este espacio de “egocentrismo alexieliano” en el cual hablaré de cualquier situación que me resulte curiosa, divertida o importante, siempre desde un punto de vista personal.

Si aún no me conoces y te he despertado interés –gracias por ello-, te recomiendo leer este viejo post, en el cual presento a la persona que era en aquel entonces. Igualmente pronto lanzaré una nueva presentación, ya que –como bien lo indican mis nuevas camisas de cuadros-, la gente cambia… y a veces el yo de hoy, es otro (#PajaMental).


Les dejo un poemita... para que conozcan un poco de mi sensual trabajo XD.


Hay nos vidrios ;)!

miércoles, 19 de noviembre de 2014

La "estafa" en los tiempos del "selfie": Cuando lo que ves en la foto... NO es real



Después de unos cuantos “vuelos” al “Dark side of the Moon”, hablemos entonces del tema que tenía planeado desde un inicio: las fotos “estafadoras”.

Cabe señalar, antes que nada, que este post no pretende ofender a nadie sino parodiar algunas situaciones comunes y arrancar sonrisas (#SMILE).

¿A qué me refiero con “fotos estafadoras”?

En mi caso, por ejemplo, a cuando identifico a una fémina atractiva en las redes sociales y resulta que, cuando la veo en persona… tatatatááááááán (8), la comadre parece lo que ves en su foto, pero después de tres aboyadas de combi (y de que toda la fila del corredor azul pase por encima). Para colmo cuando le mandas la indirecta de que se ve “un poquito diferente”, la comadre te dice -con toda la conchudez del mundo-, que su foto es “de hace años” o que “le metió un poquito de Photoshop” (#NOPUEEEEEEEEEEES). En esos casos tienes unas pocas opciones: A) Salir corriendo. B) Decir que algo te ha caído  mal y que necesitas volver a tu casa para desgraciar el baño con confianza. C) Poner cara de “buena gente” y ofrecerle -de entrada- tu más sincera amistad (“y es que tú sabes, yo en este momento no estoy list@ para cosa serias”).


A continuación, algunos de los casos más comunes de fotos de perfil “estafadoras”:

Fotos de chibolos: Entre los casos más típicos de fotos “estafadoras” se encuentra, para comenzar, las fotos de chibolos. Yo siempre he dicho que cuando la otra persona tiene una foto suya de cuando era mocos@, es una señal de PELIGRO (#ALERTAROJA)… ¿No han escuchado esa frase que dice “qué liiiiiiiiiindo… ¿qué te pasó?”? Bueno, a eso voy. Que de chibolo haya sido un critter adorable, no significa que de grande sea algo similar; lo más probable, es que si te muestra su foto de chibol@, es porque no quiere que veas en lo que se convirtió después (y sino, alucínate a un critter tamaño gigante… a que no se ve tan “lindo”).

Fotos con filtros: Hoy en día, con el Instagram y todas esas nuevas redes sociales diseñadas para que pierdas tu tiempo, es más sencillo dejarte más “bonis” (salvo que seas un neandertal tecnológico como yo, que hasta hace unos meses, tenía un “ladrillo” como celular). Con todos esos filtros, si es que no puedes arreglarte la jeta, al menos puedes disimular y echarle la culpa al “sepia” o al “escala de grises” que te salió mal.
  
¡No soy yo, es el sepia!
Selfies en “picado”: Para quienes no conocen mucho de lenguaje fotográfico o cinematográfico, el ángulo “picado” es el que se toma de arriba hacia abajo… o sea, ése que se ha puesto tan de moda con la invasión de los selfies (#CofCof #PeroMisSelfiesNoSonEnPicado #CofCof). El “picado”, para quienes no lo sabían o no lo habían concientizado, es un ángulo que tiene la cualidad de empequeñecer y/o quitar peso a los objetos, ubicándolos hacia el lado inferior de la imagen… vale decir, que si quieres salir "rrrrrrrrrrrrrrrrrrregia", éste es tu ángulo por excelencia. En cietos casos no necesariamente sirven para “estafar”, pero sí para resaltar y focalizar la atención en ciertos “atributos” femeninos que son mejor captados desde arriba (#IfYouKnowWhatIMean).

Fotos fragmentadas: Cuando la persona juega a hacer “rompecabezas” con su cuerpo, y te muestra sólo el fragmento que le conviene mostrar. La típica hace unos años era tomarse una foto sólo de un ojo… algo en lo que yo también caí alguna vez, hasta que noté que esto podía ser malinterpretado. No digo que necesariamente cuando la otra persona muestre sólo una fracción de su rostro o su cuerpo, es que no quiera mostrar lo demás… pero precaución: revisa el resto de las fotos. Si todas son fragmentadas… guaaaaaarda.

¡Ay mira qué lindos mis ojitos!
Fotos de dibujos animados (animes en especial): Una de dos: el plata/la comadre es BIEEEEEEEEEEEEEEEEEN FRIKI, o es más fe@ que comida de loco. Esta sí es una tendencia general con raras excepciones, así que mejor huye o pronto te conviertes en maestro pokémon.

Fotos de mascotas: Este caso no sólo es trafero sino que además es tonto. Lo más curioso es que no sólo lo he visto en facebook, sino también en TINDER!!! Yo creo que una persona que tiene la foto de su perro en Tinder (#RedDeLigues #NoTeHagasElSonsoQueTuTambienTienes) no sólo es alguien que se está escondiendo, sino que además tiene serios problemas… o qué creen, que uno va jilear con el perro (#NOSEPASEN).

... Suave que acabes sí...

A esto, por supuesto, hay que sumarle todas las photoshopeadas del caso o ejemplos extremos como el que me hicieron una vez: la flaca, en sus fotos tenía ojos LINDOS, y yo tengo debilidad por los ojos bonitos (más si son verdes)… y resulta que a la hora de la hora eran LENTES DE CONTACTO (!!!).  Eso me desagradó bastante, ya que si bien la chica en cuestión no era fea, me pareció que estaba marketeándose de entrada con un “ganchazo” que era completamente irreal (y es que los ojos resaltaban sobremanera en las fotos). Finalmente la cosa no funcionó, pero porque, simplemente, no éramos tal para cual.

Claro… existen los casos contrarios también… Ha habido alguna ocasión particular en el cual he estado huyendo de alguna posible “jil” con una foto bien “Halloween” y a la hora de la hora –cuando nos hemos topado en alguna reu, bar, discoteca o en la calle- me he dado con una grata o por lo menos aliviante sorpresa.

¡Selfieeeeeeeeeeeeeeeee!

Tal es el caso de una amiga, por ejemplo, a la que de rato en rato se le da por mandarme sus fotos en las que no sé quién rayos le ha dicho que sale bien.

En una ocasión tuve la crueldad de decirle: “Mira comadre, no es por ser mala, pero no eres fotogénica… Por favor deja de mandarme tus fotos a esta hora, que no me quiero asustar tan temprano.”

Afortunadamente, ella lo tomó como lo que era: un cumplido.

#FIN

jueves, 13 de noviembre de 2014

Amigos con derecho


Cuando 2 NO es igual a 1 + 1


En el post anterior, decía que la fórmula de la atracción es igual a conexión emocional más tensión sexual. A eso quisiera añadir ahora, el ingrediente clave para que una relación de pareja funcione.

Según la “Teoría Alexieliana de la Seducción” (#OSeaSegunYo #QueTalPajeraMental), la fórmula de una relación consiste en: tensión sexual + conexión emocional + proyecto en común. Lo primero, para crear el “crash” (el primer impacto, la “atracción instantánea”, o el “click” -hablando más a la “perucha”-); lo segundo, para meter el filin… y lo tercero, es la piedra angular que permite que la cuestión funcione y se mantenga. Me estoy refiriendo al hecho de que ambas personas sean universos similares -o por lo menos compatibles-, esperen lo mismo de la relación y aspiren a mantenerse juntas.

¿Qué pasa entonces cuando hay atracción y cariño pero no existe fin en común?... Pues una de dos: O se separan (#MasValeMariconVivoQueValienteMuerto), o se convierte en… Tatatatán (8)… AMIGOS CON DERECHO (#ComoLaPelicula).


Sobre los amigos con derecho se dice todo tipo de cosas. Algunos dicen que el contacto íntimo fortalece la amistad, mientras que otros señalan que la destruye, ya que en esas relaciones siempre hay alguien que tiende a enamorarse y termina lastimado.

La verdad de la milanesa, es que el tema es bastante complejo, extenso, y -sobre todo- actual, ya que en los tiempos de nuestros señores padres, este tipo de relaciones prácticamente no existía (y si existía, eran bastante mal visto #FactorCandy). O estabas, o no estabas; así era la cosa. Debido a la actualidad del asunto, considero que todavía hay mucho por explorar en este terreno, de modo que tocaré el rollo de manera personal.

A lo largo de mis 28 años de vida (o mejor dicho, desde que me “desawebé” #YoFuiLornaAcuerdate), he tenido varias amigas con derecho (y algún amigo, allá por mis épocas de “definición”). Me considero buena, pero no santa (#Terror), y ya les había comentado que los Borderline tenemos tendencia a la hipersexualidad (#LaTrueAnteTodo). A esto debería añadir, además, que me siento más cómoda con este tipo de relaciones que con los llamados “choque y fuga” (algo que sólo experimenté en una ocasión, y que es también, otro tema bastante actual).


Me parece que en general, este tipo de relaciones suele tentar más a mujeres que a hombres, dado que la naturaleza de la mujer es emocional y por lo general ella suele entrar más en confianza cuando tiene algún tipo de conexión empática con la otra persona. Así, por ejemplo, un hombre suele decidir mucho más rápido si quiere irse a la cama con una mujer (más que nada por sus cualidades físicas), mientras que a una mujer usualmente hay que emocionarla y seducirla (#FlorealaBienCompare).

Personalmente, prefiero intimar con una persona con la cual pueda conversar después, y que no vaya a olvidarse de mi nombre (#PorqueSoyEgo).

Pero bueno… es cierto que en estas cuestiones existen riesgos, y más si te consideras una persona intensa (#PasenmeLaChaplin). Yo, por mi parte, he experimentado de lo bueno, de lo bonito, de lo feo, de lo genial, de lo terrible, y de lo “ni mucho ni poco ni para volverse loco” (#NEXT). Me parece, sin embargo, que hay un par de puntos importantes a tomar en cuenta si es que se quiere reducir al menos el  70% de las posibilidades de muertos y heridos (#ApuntaCuñao).



Lo primero, es educar tu mente. Vivimos tiempos mucho más liberales que los de antaño… a veces también salvajemente liberales. Tenemos menos tabúes y clichés de comportamiento, lo cual suele ser positivo a largo o mediano plazo, pero hay que tomar en cuenta que muchas veces los sentimientos de todos no corren al ritmo de los cambios sociales; influye, en buena medida, el tipo de educación que has tenido y los estereotipos con los que has crecido. Partiendo de aquí, debes pensar bien si vas a entrar en este tipo de juegos y, si es que decides tomarlos, asumirlos como tales: a veces se gana, a veces se pierde. Los “puntos de experiencia” (#EstoYaPareceWarCraft) a veces se ganan con miel y otras veces sacándote la entre#=#@€a.

Lo segundo, y a mi parecer lo más importante, es la sinceridad; el hecho de poner claras las fichas sobre el tablero y explicar en qué consiste el asunto (#NoMeEstafesPesFlaquita). Lo que yo suelo hacer en estos casos, es nunca quedarme callada: si no voy en serio, te lo digo; si cambio de opinión y en el camino quiero ir en serio, te lo digo; si estoy yendo en serio y luego veo que la cosa no va, también te lo hago saber… aunque te duela (#SufrePeruanoSufre).


Particularmente, soy de esas personas que prefieren la honestidad brutal a las mentiras piadosas (#Sabina&CalamaroStyle)… Creo que a fin de cuentas, no hay nada más saludable que poder elegir si te retiras o te arriesgas… y ya si luego te vas al demonio, al menos lo hiciste en tu ley (#NadieTeQuitaLoBailado).

Ahora, la pregunta que me han hecho cientas de veces es: “Si se gustan y se quieren, ¿por qué no están?” Redundando en el párrafo inicial: porque hay algún factor que “falla”, por doloroso que suene. En algunos casos, la persona te atrae, pero no lo suficiente; en otros casos, la conexión emocional no se logra… y en otros, no hay miras a construir algo (no hay “proyecto”).

Antes yo tendía a pasar por alto este último punto (y estoy segura de que muchas personas también lo hacen). Creía que una pareja se limitaba a tener un amigo o amiga que te atraiga sexualmente. Pero no basta con ello, y eso es algo que he comprobado sobre todo durante los últimos años.

#EpicWin

Tengo la suerte de haber salido bien parada casi siempre. No sé si es que soy una persona difícil de contentar, o es que simplemente el temor a sufrir ha hecho que eduque/bloquee mis emociones. Dado que soy brutalmente honesta para estas cosas, puedo decir que casi siempre he conservado  mis amistades aun cuando lo sexual se haya terminado o congelado eventualmente. En algún caso, he perdido a alguien, claro está, y en alguna ocasión, me he arriesgado a buscar algo más, y me he dado de cara contra el piso (#MeFuiDeJetaContraElPlaneta). Igualmente, mantengo la creencia de que, si uno dice las cosas claras, casi nunca hay lugar a reclamos (la otra persona queda sin argumentos en contra… lo cual, en muchos casos puede, ser igual de doloroso, pero -por lo menos- más “limpio”, desde mi punto de vista).

Recuerdo que en una ocasión la cosa fue particularmente complicada, y fue en aquella oportunidad cuando descubrí por primera vez que la parte del “proyecto en común”, era fundamental.


Había conocido a esta chica que me gustaba un montón y a ella -al parecer-, yo también le gustaba bastante. Es una persona por la que conservo un cariño real hasta hoy en día. Creo que ella también me quiere, aunque a veces también pienso que no tanto (#PeroEseEsOtroRollo). El punto está en que -según yo, al menos-, nunca pudimos llegar a nada porque éramos universos completamente diferentes. Así es como lo sentí en algún momento, y así es como suelo sentirlo hasta hoy cada vez que recuerdo esa historia. No funcionábamos fuera de cuatro paredes ni rodeadas de gente. Ella y yo frecuentábamos lugares muy distintos, parábamos con gente distinta, teníamos estilos de vida diferentes, y esperábamos cosas distintas de la vida. Teníamos una esencia en común que nos conectaba en la intimidad, pero a la hora de salir al exterior, yo sentía todo extremadamente caótico… Aunque a veces recuerdo eso con nostalgia, pienso que intentar algo más hubiese sido una continua lucha de “quién cambia a quién”.

En fin… suspiros aparte, ésa es harina de otro costal… así que hablaremos de ello en otra ocasión (#LecaDensa #NoALaDensidad #LOL).

jueves, 6 de noviembre de 2014

Te cuento un cuento


Foto: Sally Mann

Hola a todos!

Ando de buen humor porque me acabo de enterar de que uno de mis cuentos sacó Mención Honrosa en el concurso "Un Vicio Absurdo" de este año, organizado por la ULima.

Vengo participando en este evento desde mis últimos años de estudiante y la verdad es que la contienda siempre ha sido difícil, tanto en cuento como en poesía. Sin embargo, tengo la alegría de haberme mantenido en algún puesto o mención en una u otra categoría durante los últimos tres años.

 Dejaré el cuento por aquí, por si les interesa darle una ojeada.

Se agradece la atención del caso :).

- Alexiel

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Ana, Santiago y Diego



I

Ana, Santiago y yo dormíamos juntos desde que se destruyó la casa. Yo tenía cuatro años y debería recordarlo todo de manera muy vaga, pero las sensaciones fueron tan intensas, que puedo revivir cada escena casi con lujo de detalles. Él siempre quería abrazarla… decía que porque era el mayor, no obstante que yo siempre le recordaba que Ana tenía dos años más que él… entonces decía que eso no importaba porque él era el hombre. Yo quería ir al medio, por eso me molestaba… Tenía miedo de las bombas… El sonido de las explosiones que me despertaba todas las noches… las pesadillas, el recuerdo del fuego y de los escombros… entonces yo pasaba por encima de él y me acurrucaba entre los pechos suaves y tibios de Ana… y ella me abrazaba tiernamente hasta el amanecer.

Ana tenía catorce años, los cabellos largos y castaños, era espigada y frágil, algo pálida y de ojos claros. Mi madre decía que había tenido complicaciones al nacer. Siempre tuvo problemas de salud, así que, por nuestra casa, de cuando en cuando circulaba todo un desfile de doctores. Aun así, yo creo que Ana era la más fuerte de nosotros, porque a Ana siempre parecía sucederle lo peor y nunca moría… Al poco tiempo volvía a sonreír… Siempre con ese rostro débil y ojeroso, pero volvía a sonreír.

Santiago, por el contrario, parecía estar sano todo el tiempo. No le recuerdo enfermo ni una sola vez. Era imparable, siempre andaba merodeando entre los jardines, trepado en los árboles, molestando a la servidumbre, y escapando en la noche para ir a nadar al lago sin ropa, porque decía que así era más emocionante. Creía que si lo atacaba un animal salvaje, lo vencería fácilmente, con la destreza de un héroe mitológico; su gran decepción, consistía en que nunca lo había atacado ninguno… Era un tipo con suerte, mi hermano.

En realidad, los tres teníamos más suerte que otros chicos de nuestra edad. Vivíamos en un pequeño paraíso alejado de la ciudad. Para tener algo, sólo había que pedirlo. Casi no veíamos a mi padre, pero sabíamos que llegaba tarde, de noche, y casi no veíamos a mi madre, pero sabíamos que se perdía entre las habitaciones de la enorme casa. Nada nos molestaba siempre y cuando pudiésemos estar cerca los tres… o casi los tres… porque en verdad lo que yo siempre quise era estar cerca de Ana…


II

“Ya es hora de que aprendas a destetarte”- me decía Santiago todas las mañanas. Amanecía siempre de mal humor y lo primero que tenía que hacer era llamarme la atención por haberme puesto en medio de los dos cuando dormían. Hablaba con tono de menosprecio, mordiendo los restos de una manzana que había encontrado en el basurero. No se cuidaba de escupirme en la cara mientras hablaba. –“Ya estás grande para tener tanto miedo” –decía- “Estamos solos… y pronto serás un hombre”. –“Pero tú siempre duermes cerca de Ana” –le decía yo-. “Eso es distinto, hermanito… Yo soy el jefe ahora; es mi deber proteger a Ana”. Cada vez que decía eso, yo sentía que en mi interior, crecía con furia el deseo de ser más grande y más fuerte que Santiago…


III

En el año 14, después de la colonización, el lugar en el que crecí y sobreviví, se había transformado por completo. El lago había desaparecido, las ruinas habían sido removidas totalmente al igual que los pocos árboles que aún quedaban en las zonas cercanas después del bombardeo. Era una ciudad moderna en todo sentido y de extremo a extremo. Estaba también llena de vigilancia -aunque no pudieses percibirla-, y había que moverse con cuidado. Ya quedaban pocos de los nuestros… En realidad, la mía era una de las tres últimas legiones de rebeldes a nivel mundial. Las tres grandes alianzas habían triunfado, pero a nosotros no nos quedaba otra que seguir peleando… Era la única razón por la cual seguíamos vivos.

No había visto a mi hermana desde el incidente del primer año, pero la había soñado día y noche. Hasta el día hoy, no le perdonaba que lo hubiese preferido a él.
                                                                                                                                                              

IV

Caía la tarde. El asfalto quemaba. La sangre de mis compañeros, formando charcos sobre la pista, casi se confundía con el color de las nubes. Parecíamos piezas de una obra de arte trágico,  una obra que no podría apreciar por mucho más tiempo, pues las botas se aproximaban hacia mí. Era el siguiente. Sentí el choque del arma contra mi cabeza. No quise cerrar los ojos. Decidí que iba a morir con ojos abiertos. Cuando él llegó.

- Suéltelo, soldado… Borre esa cara de idiota y suéltelo de una vez. Yo me haré cargo.

- Como diga, capitán.

El soldado retiró el arma y me ordenó levantarme mientras golpeaba la punta del botín contra mis costillas. Me levanté. El capitán me mostró el revólver e hizo ademán de dispararme contra el rostro. Rió. Luego me obligó a subir al auto en el lugar del copiloto. Nadie más nos acompañó.


V

- Tanto tiempo sin verte, hermanito.

Sí, a Santiago tampoco lo veía frente a frente desde aquella tarde.

- Vaya si has crecido… quién te vería todo barbudo y con el pelo largo. Sí tienes pinta de revolucionario… y se ve que también comes tan mal como ellos.

Desde que era un niño ya se notaba el potencial de cabronazo que tenía Santiago. Se había convertido en un hombre de más de metro ochenta, fornido, erguido como un roble; tenía el cabello rubio y los ojos verdes… Seguía viéndose como un tipo que jamás se ha enfermado, sólo que su expresión había perdido la frescura que le caracterizaba… Era diferente.

- Cómete algo.

Me lanzó un sándwich.

- Prueba algo decente siquiera antes de morir… y no me mires así, que no soy yo el que te va a matar, pero vas a morir, tenlo por seguro.

El auto seguía deslizándose por la autopista.

- Ah, vamos, traga, que a fin de cuentas, si no tragas, te caerás antes de que puedas intentar escapar o apuntar contra alguien para salvar tu vida.

Tragué.

Santiago encendió un cigarrillo y empezó a fumar. Yo detestaba el humo y él me lo lanzaba en la cara, igual que cuando niño lo hacía con los restos de manzana que escupía mientras hablaba.

- Así que el “camarada Diego” –dijo-… Pensé que siempre se cambiaban el nombre… Supongo que querías que te recordemos… o,  mejor dicho, que Ana te recuerde.

Sí, quería que Ana me recuerde.

- Es una lástima, pero Ana no podría recordarte ni aunque le grites quién eres en la cara; Ana está completamente loca.

Ana estaba encerrada en la habitación 303 del manicomio para prisioneros políticos.

-  Sé a lo que has venido, Diego… y sólo yo puedo ayudarte.


VI

El incidente ocurrió tres meses después de la destrucción de nuestra casa. El Partido quería desaparecer cualquier rastro del régimen anterior, y ello incluía eliminar a su descendencia. Nos encontraron durmiendo juntos -como siempre-, sobre el colchón sucio del sótano, que era lo poco que nos quedaba en las ruinas de nuestra antigua mansión. Los soldados nos sacaron a empujones y aquella vez sentí el asfalto tan caliente como la tarde en que me reencontré con Santiago; también tenía un arma contra la nuca, y también fue un rango mayor el que interrumpió, pero no para llevarme a mí, sino para llevarse a Ana.

Regresaron varios minutos después… minutos que sentí eternos bajo el calor intenso de la tarde y los escupitajos de la tropa. Ana tenía los ojos hinchados y enrojecidos, el rostro sucio de quien ha tratado de huir y se estrelló contra el barro. “Se ha hecho daño” –pensé, porque el vestido traía manchas de sangre.

Después soltaron a Santiago. Lo vi correr hacia Ana, quien lo recibió en sus brazos llorando. Los soldados los cubrieron con una manta y los hicieron caminar de frente. Subieron al auto.

Yo me quedé tirado en el asfalto, en medio del charco de sangre que me dejó la bala de un soldado en la pierna, sólo por diversión…


VII

Mi hermano recibió el amparo del nuevo régimen, fue reeducado y entrenado para entrar al ejército. Su desempeño superó las expectativas y fue ascendido a capitán con sólo veintiséis años. Yo fui rescatado por los rebeldes. Ana siguió siendo violada por el general del ejército durante los primeros tres años; después se volvió loca y la encerraron.

Santiago me dijo que sabía que yo quería matar a Ana, y que era el único que podía ayudarme. Sabía que tenía razón puesto que la “guerra” (si aún podíamos llamarle así) estaba perdida. Yo mismo estaba solo. Todos mis compañeros de misión habían sido asesinados. La misión estaba abortada; sólo quedaba lo que yo, independientemente de los planes de la guerrilla, tenía que hacer, y la única forma de llegar a Ana sin ser asesinado, era escuchar lo que Santiago tenía que decirme.

Abrió la puerta.

- Bien, ya tienes lo que quieres. Ahora lárgate, y asegúrate de no morir antes de hacerlo… También asegúrate de no volver a encontrarme, porque entonces yo te mataré.


VIII

Santiago había amado a Ana con todo su corazón. Cuando éramos niños, aun antes de quedar huérfanos, él siempre estaba pendiente de ella. Yo sabía que en realidad todas sus hazañas de bravucón eran para impresionar a Ana. Ana sonreía. Santiago era un chico valiente. Siempre que escapaba al lago por las noches, regresaba con flores y caracoles de regalo para Ana. Santiago era todo lo que yo quería ser. Estaba celoso de Santiago porque atraía a Ana, y él estaba celoso de que Ana me acogiera entre sus sueños. Yo era el hermano pequeño, el “hijito” de Ana, un hijito libidinoso que busca con ansias los pechos de su madre… Pero ella lo amaba a él.

Santiago había cerrado la puerta del coche y estaba a punto de arrancar.

- Una última pregunta –le retuve-. ¿Por qué haces esto?

Exhaló con fuerza.

- Por ira.
               
IX

Ana… seguías tan hermosa como la última vez que te vi… Parecías una diosa caída en desgracia con el rostro lleno de tierra y el vestido ensangrentado. Los años no pasan sobre ti, Ana… pareces la misma joven de catorce, con el cabello largo y castaño, con los ojos claros, tristes… Pálida… tal vez un poco más pálida porque la luz no te alcanza en esta habitación oscura… ahí, sentada con los hombros encogidos, con esa camisa áspera maltratando tu fragilidad, atando tus movimientos. Una parte de mí quisiera liberarte… otra parte de mi ser ansía destruirte… pero qué es la muerte sino el encuentro entre la más plena libertad y la total destrucción…

Me acerqué a ti y me postré de rodillas. Me miraste. Creo que tus ojos brillaron un poco. El tiempo ha respetado hasta tus lágrimas de la última vez… porque siguen en el mismo lugar. Déjame besar tus labios, Ana… déjame ocupar el lugar del hombre que siempre amaste por esta única vez…        

Ya está… aunque no me reconozcas, Ana… soy el niño que acogías todas las noches entre tus pechos y que luego dejaste tirado en el asfalto para abrazar al traidor.

Soy Diego… tu hermano, y he llegado hasta aquí porque debo apagar el rencor que sembraste en mi corazón… y que he anidado durante todos estos años, para seguir con vida.

Silencio.

Aire.

Disparo.

X

En ese momento entró el capitán. Yo estaba de espaldas, con el cuerpo reclinado hacia el cadáver, tragando agua con sal, pero sabía que era él… Reconocía el sonido de sus botas.
                
Abrió la puerta de golpe. Giré hacia él. Encendía un cigarro y sonreía.

- Ahora me he vengado de ti -echó el humo-.

Volvió a mí la escena del general llevándose a Ana.

- El trato no fue por mí –se burló Santiago-… Ellos me querían en el ejército.

Santiago era el más fuerte de los dos.

- El trato fue por salvar tu asquerosa vida.

No.

- Ana se dejó violar para que no te maten a balazos aquella vez.

No.

- Gracias por liberar a Ana, hermanito… -se acercó, me pateó a un costado y levantó el cadáver con cuidado para sacarlo de ahí-. Al fin podrá descansar.

Se alejó.

Caminó con la muerte en brazos, tiró la puerta y se fue.


FIN
 
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