jueves, 13 de noviembre de 2014

Amigos con derecho


Cuando 2 NO es igual a 1 + 1


En el post anterior, decía que la fórmula de la atracción es igual a conexión emocional más tensión sexual. A eso quisiera añadir ahora, el ingrediente clave para que una relación de pareja funcione.

Según la “Teoría Alexieliana de la Seducción” (#OSeaSegunYo #QueTalPajeraMental), la fórmula de una relación consiste en: tensión sexual + conexión emocional + proyecto en común. Lo primero, para crear el “crash” (el primer impacto, la “atracción instantánea”, o el “click” -hablando más a la “perucha”-); lo segundo, para meter el filin… y lo tercero, es la piedra angular que permite que la cuestión funcione y se mantenga. Me estoy refiriendo al hecho de que ambas personas sean universos similares -o por lo menos compatibles-, esperen lo mismo de la relación y aspiren a mantenerse juntas.

¿Qué pasa entonces cuando hay atracción y cariño pero no existe fin en común?... Pues una de dos: O se separan (#MasValeMariconVivoQueValienteMuerto), o se convierte en… Tatatatán (8)… AMIGOS CON DERECHO (#ComoLaPelicula).


Sobre los amigos con derecho se dice todo tipo de cosas. Algunos dicen que el contacto íntimo fortalece la amistad, mientras que otros señalan que la destruye, ya que en esas relaciones siempre hay alguien que tiende a enamorarse y termina lastimado.

La verdad de la milanesa, es que el tema es bastante complejo, extenso, y -sobre todo- actual, ya que en los tiempos de nuestros señores padres, este tipo de relaciones prácticamente no existía (y si existía, eran bastante mal visto #FactorCandy). O estabas, o no estabas; así era la cosa. Debido a la actualidad del asunto, considero que todavía hay mucho por explorar en este terreno, de modo que tocaré el rollo de manera personal.

A lo largo de mis 28 años de vida (o mejor dicho, desde que me “desawebé” #YoFuiLornaAcuerdate), he tenido varias amigas con derecho (y algún amigo, allá por mis épocas de “definición”). Me considero buena, pero no santa (#Terror), y ya les había comentado que los Borderline tenemos tendencia a la hipersexualidad (#LaTrueAnteTodo). A esto debería añadir, además, que me siento más cómoda con este tipo de relaciones que con los llamados “choque y fuga” (algo que sólo experimenté en una ocasión, y que es también, otro tema bastante actual).


Me parece que en general, este tipo de relaciones suele tentar más a mujeres que a hombres, dado que la naturaleza de la mujer es emocional y por lo general ella suele entrar más en confianza cuando tiene algún tipo de conexión empática con la otra persona. Así, por ejemplo, un hombre suele decidir mucho más rápido si quiere irse a la cama con una mujer (más que nada por sus cualidades físicas), mientras que a una mujer usualmente hay que emocionarla y seducirla (#FlorealaBienCompare).

Personalmente, prefiero intimar con una persona con la cual pueda conversar después, y que no vaya a olvidarse de mi nombre (#PorqueSoyEgo).

Pero bueno… es cierto que en estas cuestiones existen riesgos, y más si te consideras una persona intensa (#PasenmeLaChaplin). Yo, por mi parte, he experimentado de lo bueno, de lo bonito, de lo feo, de lo genial, de lo terrible, y de lo “ni mucho ni poco ni para volverse loco” (#NEXT). Me parece, sin embargo, que hay un par de puntos importantes a tomar en cuenta si es que se quiere reducir al menos el  70% de las posibilidades de muertos y heridos (#ApuntaCuñao).



Lo primero, es educar tu mente. Vivimos tiempos mucho más liberales que los de antaño… a veces también salvajemente liberales. Tenemos menos tabúes y clichés de comportamiento, lo cual suele ser positivo a largo o mediano plazo, pero hay que tomar en cuenta que muchas veces los sentimientos de todos no corren al ritmo de los cambios sociales; influye, en buena medida, el tipo de educación que has tenido y los estereotipos con los que has crecido. Partiendo de aquí, debes pensar bien si vas a entrar en este tipo de juegos y, si es que decides tomarlos, asumirlos como tales: a veces se gana, a veces se pierde. Los “puntos de experiencia” (#EstoYaPareceWarCraft) a veces se ganan con miel y otras veces sacándote la entre#=#@€a.

Lo segundo, y a mi parecer lo más importante, es la sinceridad; el hecho de poner claras las fichas sobre el tablero y explicar en qué consiste el asunto (#NoMeEstafesPesFlaquita). Lo que yo suelo hacer en estos casos, es nunca quedarme callada: si no voy en serio, te lo digo; si cambio de opinión y en el camino quiero ir en serio, te lo digo; si estoy yendo en serio y luego veo que la cosa no va, también te lo hago saber… aunque te duela (#SufrePeruanoSufre).


Particularmente, soy de esas personas que prefieren la honestidad brutal a las mentiras piadosas (#Sabina&CalamaroStyle)… Creo que a fin de cuentas, no hay nada más saludable que poder elegir si te retiras o te arriesgas… y ya si luego te vas al demonio, al menos lo hiciste en tu ley (#NadieTeQuitaLoBailado).

Ahora, la pregunta que me han hecho cientas de veces es: “Si se gustan y se quieren, ¿por qué no están?” Redundando en el párrafo inicial: porque hay algún factor que “falla”, por doloroso que suene. En algunos casos, la persona te atrae, pero no lo suficiente; en otros casos, la conexión emocional no se logra… y en otros, no hay miras a construir algo (no hay “proyecto”).

Antes yo tendía a pasar por alto este último punto (y estoy segura de que muchas personas también lo hacen). Creía que una pareja se limitaba a tener un amigo o amiga que te atraiga sexualmente. Pero no basta con ello, y eso es algo que he comprobado sobre todo durante los últimos años.

#EpicWin

Tengo la suerte de haber salido bien parada casi siempre. No sé si es que soy una persona difícil de contentar, o es que simplemente el temor a sufrir ha hecho que eduque/bloquee mis emociones. Dado que soy brutalmente honesta para estas cosas, puedo decir que casi siempre he conservado  mis amistades aun cuando lo sexual se haya terminado o congelado eventualmente. En algún caso, he perdido a alguien, claro está, y en alguna ocasión, me he arriesgado a buscar algo más, y me he dado de cara contra el piso (#MeFuiDeJetaContraElPlaneta). Igualmente, mantengo la creencia de que, si uno dice las cosas claras, casi nunca hay lugar a reclamos (la otra persona queda sin argumentos en contra… lo cual, en muchos casos puede, ser igual de doloroso, pero -por lo menos- más “limpio”, desde mi punto de vista).

Recuerdo que en una ocasión la cosa fue particularmente complicada, y fue en aquella oportunidad cuando descubrí por primera vez que la parte del “proyecto en común”, era fundamental.


Había conocido a esta chica que me gustaba un montón y a ella -al parecer-, yo también le gustaba bastante. Es una persona por la que conservo un cariño real hasta hoy en día. Creo que ella también me quiere, aunque a veces también pienso que no tanto (#PeroEseEsOtroRollo). El punto está en que -según yo, al menos-, nunca pudimos llegar a nada porque éramos universos completamente diferentes. Así es como lo sentí en algún momento, y así es como suelo sentirlo hasta hoy cada vez que recuerdo esa historia. No funcionábamos fuera de cuatro paredes ni rodeadas de gente. Ella y yo frecuentábamos lugares muy distintos, parábamos con gente distinta, teníamos estilos de vida diferentes, y esperábamos cosas distintas de la vida. Teníamos una esencia en común que nos conectaba en la intimidad, pero a la hora de salir al exterior, yo sentía todo extremadamente caótico… Aunque a veces recuerdo eso con nostalgia, pienso que intentar algo más hubiese sido una continua lucha de “quién cambia a quién”.

En fin… suspiros aparte, ésa es harina de otro costal… así que hablaremos de ello en otra ocasión (#LecaDensa #NoALaDensidad #LOL).

1 Egocomentarios:

Annie Jackeline1997 dijo...

Me encantó!! Amo como escribes.

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